Nudozurdo - El diablo fue bueno conmigo
Mi dormitorio. Lo mejor del dormitorio era la cama. Me gustaba estar en la cama durante horas, incluso de día, con las sábanas subidas hasta la barbilla. Allí se estaba bien, nunca ocurría nada, no había gente, nada. Mi madre me encontraba a menudo en la cama durante el día.
—¡Henry, levántate! ¡No es bueno para un chico joven el estar en la cama todo el día! ¡Levántate! ¡Haz algo!
Pero no había nada que hacer.
- Charles Bukowski, La senda del perdedor
Le crispaba oír removerse en su interior aquel monstruo brutal; oír quebrarse la ramitas y sentir el peso de las pezuñas en el bosque cargado de hojas que era el alma; no estar nunca del todo contenta, del todo segura, porque, en cualquier momento, la bestia se revolvería, aquel odio que, especialmente desde su enfermedad,conseguía que se sintiera arañada, herida en la columna vertebral, conseguía que le doliera el cuerpo y lograba que toda satisfacción provocada por la belleza, la amistad, por sentirse bien, por ser amada y tener un hogar agradable se tambaleara se estremeciera y se doblegara como si de hecho hubiera un monstruo arrancándole las raíces, ¡como si todas las manifestaciones de la felicidad fueran simple egoísmo! ¡Qué horror el de aquel odio!
- Virginia Woolf, La señorita Dalloway
(Source: knife-chase)